¿Debo de contratar un plan de pensiones?

Cuando nos acercamos al final del año o del ejercicio económico marcado por este, esta es una de las preguntas más recurrentes, ¿debemos o no contratar un plan de pensiones para complementar nuestra jubilación?

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Son muchas las noticias que ponen en duda el actual modelo de pensiones públicas en nuestro país. Al menos como actualmente lo conocemos. Está claro que los políticos no tienen otra opción más que la de defender el actual modelo de gestión y asegurar que el sistema estará a salvo durante muchos años. La realidad y los datos son bien diferentes, la escasa recaudación de la Seguridad Social y la esperanza de vida cada vez mayor, hacen que el sistema tal y como hoy lo conocemos llegue a ser insostenible a medio plazo.

Un plan de pensiones es un instrumento financiero cuyo objetivo es el ahorro sistemático de cara a la jubilación, con el objetivo de poder mantener nuestro nivel de vida una vez llegado el momento de jubilarse. Con este instrumento el ahorrador decide cuanto quiere ahorrar y la periodicidad con la que desea hacerlo. De esta manera una vez llegado el momento de la jubilación dispondrá de unos ingresos extra, que complementaran los que el estado pueda ofrecer dentro del sistema público de pensiones.

Para contestar a la pregunta inicial, debemos de plantearnos otras cuestiones antes. ¿Cuándo es el mejor momento para contratar un plan de pensiones?, la respuesta es que cuanto antes lo hagamos mejor, salvando las actuales circunstancias socioeconómicas, en las que el acceso a mundo laboral de los jóvenes es cada vez a edades más tardías. Si empezamos a ahorrar nada más comenzar nuestra vida laboral, el esfuerzo que tengamos que hacer será menor para alcanzar el capital suficiente para constituir una renta significativa que complemente la pensión pública. También podremos adoptar posiciones más agresivas, en nuestra inversión, en los primeros años que nos ofrecerán una mayor rentabilidad, canalizando nuestro ahorro a posiciones más conservadoras según se acerque el momento de la jubilación.

¿Cuál es la mejor forma de hacer las aportaciones a un plan de pensiones?, cuanto menor sea la periodicidad mejor, es decir, mejor mensualmente que anualmente. De esta manera lograremos diversificar mejor el riesgo, neutralizando los altibajos de los activos en los que invierte el plan.

Por último, ¿qué otras variables deberíamos de tener en cuenta?, las comisiones deberían de ser algo muy a tener en cuenta, hay que tener siempre presente que las comisiones de los planes de renta fija deben de ser siempre inferiores a los de renta variable. En principio unas comisiones elevadas se ven justificadas por una gestión dinámica de la inversión para poder obtener una buena rentabilidad. Aun así siempre hay que sopesar estas comisiones ya que no siempre unas comisiones de gestión o depósito elevadas son sinónimo de un buen plan de pensiones, ni de que nos asegure la más elevada rentabilidad. Otras variables a tener en cuenta y que deberíamos de consultar con un profesional son, la inflación, la fiscalidad (presente y futura), los tipos de interés o la evolución de los mercados.

La ventaja fiscal de estos productos está en que las aportaciones al plan de pensiones reducen la base imponible y permiten pagar menos en la declaración de la renta. Tanto las aportaciones como las plusvalías tributan como rendimiento del trabajo a la hora de cobrarlos.

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Tras la reforma fiscal que entro en vigor a partir del 1 de enero de 2015, en el marco de la Ley 26/2014 de 27 de noviembre, el límite financiero para las aportaciones es de 8.000 euros independientemente de la edad del ahorrador, y no como ocurría antes de la reforma que el límite estaba en 10.000 euros para aquellos que fueran menores de 50 años y 12.500 euros para mayores de 50 años. El tope fiscal, pasa a ser la menor de las siguientes cantidades: 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas.

El rescate del plan de pensiones seguirá tributando como renta del trabajo, pero el tipo se reduce a la horquilla 19,5-47% para el 2015 y al 19-45% a partir de 2016[1]. Si el rescate se hace en forma de capital, para las aportaciones realizadas antes de 2007, se aplicará una reducción del 40%, si se saca el dinero en el ejercicio en que se jubiló el ahorrador o en los dos siguientes (a partir del 01/01/2015).

A la hora de elegir una gestora para nuestro plan de pensiones, no todas son iguales, tendremos que analizar la solvencia de la entidad, la calidad de la información que nos suministran y su posición en el ranking de rentabilidades a largo plazo, aunque siempre hay que tener en cuenta que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, este dato puede orientarnos acerca de la calidad de su gestión.

A modo de ejemplo, vamos a calcular cuánto dinero podemos llegar a acumular en el momento de la jubilación en el supuesto de que comencemos a ahorrar a los 38 años de edad una cantidad de 100€ mensuales, que iremos incrementando en 5€ cada año (tendremos un horizonte temporal para el ahorro de 30 años, hasta el momento de la jubilación a los 67 años de edad). Siguiendo el modelo que hemos planteado en este artículo, apostando por la renta variable al comienzo de la inversión e ir trasladando nuestra inversión paulatinamente a un perfil más conservador. Supongamos las siguientes rentabilidades:

Llegaríamos a acumular en el momento de la jubilación la cantidad de 101.754€. Si suponemos una esperanza de vida media de 20 años después de la jubilación, dispondríamos de 424€ mensuales para complementar la pensión del estado.

[1] Gravamen definitivo en IRPF para 2015, según Real Decreto Ley 9/2015 de 10 de Julio, de medidas urgentes para reducir la carga tributaria soportada por los contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y otras medidas de carácter económico. Puede variar según la Comunidad Autónoma en la que se tenga la residencia fiscal.

 

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